Treinta y uno

Había recorrido solo la mitad del pasillo cuando escuché la puerta abrirse detrás de mí. No me detuve.

—Willow...— Pude oír sus pasos mientras caminaba decididamente hacia mí. Su voz era baja y urgente.

No me giré. Pero era tan consciente de él, de su presencia, de su andar mientras se acercaba a ...

Inicia sesión y continúa leyendo