Ochenta y dos

El viaje en el ascensor se sintió demasiado corto. Mi respiración era superficial, los nervios se tensaban con cada piso que pasaba. No lo había visto en días, y aun así, la mera idea de estar en la misma sala con Declan de nuevo me hacía desmoronarme de maneras que no quería admitir.

Entré en la s...

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