Ochenta y nueve

Me desperté de una pesadilla. Estaba corriendo y corriendo en un campo, y alguien me seguía. Trataba de acelerar el paso, pero me volvía más y más lento. Y frente a mí había un lago. O me ahogaba, o me rendía.

Desperté con un jadeo, mi corazón latiendo con fuerza. Cuando abrí los ojos, vi a Declan....

Inicia sesión y continúa leyendo