Capítulo 30 CAPÍTULO 29

Bruno no era un hombre de pensar mucho, pero sí de moverse rápido.

Esa misma tarde, antes de que se le enfriara la rabia, mandó a dos de los suyos a plantarse afuera de Amaranta. Nada aparatoso, nada que llamara la atención de los guardias. Un coche viejo estacionado media cuadra abajo, dos tip...

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