Capítulo 73 CAPÍTULO 72

Renata no durmió. Para el amanecer, ya tenía el plan.

Y a las nueve de la mañana, en su oficina, con la puerta cerrada, tomó el teléfono y marcó antes de arrepentirse.

—¿Patricio? Soy yo. —Se llevó una mano al estómago, tragándose la náusea—. Perdón por lo de ayer. Los dos nos exaltamos.

Silencio...

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