Capítulo 2 La boda de Alex y Lina- parte 2
—¿Te gusta? —quiere saber Sofi.
Lina quiere contestarle, pero de sus labios, no sale absolutamente nada.
—Habla, Lina, ¿te gusta? —insta Sole sin tener respuesta alguna.
—Por todos los trajes de Armani, di algo —estalla Tony.
—Me… gusta… —Carraspea—. Me gusta, me encanta; es el vestido más hermoso que he visto en mi vida —chilla eufórica.
Al verla así todos suspiran.
—Y todavía falta más —entona la pelirroja.
—¿Más? —pregunta Lina extrañada.
—No me hagas caso, ya verás.
—Tenemos que irnos, que se nos hace tarde —anuncia Sofi.
—Sí, ya nos están esperando —concuerda Tony. Se gira y mira a las mujeres que ayudaron con el vestido de Lina—. Muchas gracias, la dejaron fantástica.
—Sí, muchas gracias, no lo pasé tan mal mientras me vestían y yo no hacía nada —suelta divertida haciendo que las mujeres se rían y sus amigos revoleen los ojos.
—De nada, querida. Que sea una maravillosa boda y que tengan una hermosa vida de casados —le desea una de las mujeres.
Le hace señas a la otra mujer y ambas salen de la habitación.
—Bien —aplaude Tony—. A moverse.
Todos salen de la habitación para salir del hotel e ir de una buena vez a su boda.
Al salir del hotel se encuentra con una enorme limusina blanca de los años 60. Todavía no salía de su asombro con el vestido y le habían puesto un ciempiés para ir a su celebración. Sole la empuja para que camine y de a uno van subiendo a la limusina acomodándose en ésta.
—Esto es una pasada —murmura Tony recorriendo con la mirada todo el interior.
—Hay que reconocer que Alex sabe cómo hacer las cosas —azuza Sole.
—Alex está loco —masculla Lina.
—Alex te ama —interviene Sofi.
—Eso ya lo sé —suelta ella—. Por eso está loco —Todos se ríen, pero por más que ella haga bromas, sus nervios no se calmaban para nada.
A los diez minutos la limusina se detiene y Lina de manera automática, gira la vista hacia la calle, pero no logra ver nada, Sole se interpone en su visión ocular y la hace bajar con rapidez. Una vez abajo, luego de acomodarse el vestido y de haber tirado su velo hacia atrás, levanta la mirada para ver lo que tiene frente a ella… Y casi cae de culo… Si no fuera por Tony, su vestido iba a dejar de ser bonito.
—Ni loca —murmura.
Sole había comenzado a caminar y al escucharla se detiene en seco.
—¿De qué hablas? —curiosea la pelirroja.
—Ni loca me subo a esa cosa —señala el enorme crucero esperando por ella en el muelle.
—¿Le tienes miedo a un simple barquito? —aguijonea Tony.
—No es un simple barquito, es una réplica del titanic. Y yo no tengo miedo —refuta ella.
—No es la réplica del titanic, no seas exagerada que este crucero es mucho más moderno —suelta Sole—. Y no puedo creer que tengas miedo.
—No tengo miedo —escupe Lina.
—Ah, ¿no? —azuza Sole elevando una ceja.
—No. Es que tengo el estómago blandito y no me gustaría vomitar antes de decir “sí, acepto” —retruca la novia.
—Eso no va a pasar —dice Sofi riendo.
—¿Y cómo sabes? No me pienso arriesgar, que Alex baje y nos casamos aquí en tierra firme —entona cruzándose de brazos.
—Lina, se razonable, por favor. No vas a vomitar y el crucero no se parece al titanic ni en la sombra —razona Tony con ella.
—Vamos, Li, has llegado muy lejos como para echarte atrás ahora —interviene Sofi.
—Bien —acepta soltando el aire.
—Genial —Sole aplaude—. ¡¡Vamos!! —La toma del brazo, comienza a caminar con ella y suben las escaleras para adentrarse al crucero. Todos estaban emocionados y Lina también, pero su corazón estaba por salirse de la boca y no era solo porque estaba a punto de casarse, si no también era vértigo por subirse a ese enorme barco—. Ya vas a ver que ni cuenta te vas a dar que estas arriba de un barco —le hace saber como si leyera sus pensamientos.
Lina solo asiente y trata de buscar en el fondo de ella todo el valor para sonreír, y reza en silencio para no vomitar al cura cuando los esté bendiciendo.
Ya arriba, unos señores de traje blanco los guían hasta donde va a ser su habitación, hasta que se efectúe la boda. Cuando llegan le indican que ella se quedaba allí y que los demás deberían seguir a otra habitación para cambiarse. Refunfuñando la joven se queda sola en la habitación y ve como los demás siguen su camino.
—¿No se supone que las damas de honor deben quedarse con la novia? —habla sola en la habitación mientras da vuelta en ella inspeccionándola—. Se supone que las damas de honor están para apoyar a la novia y calmar sus nervios pre-boda. ¿Por qué carajo me dejan sola? —mascullando llega a un barcito, toma una botellita de licor de frutilla y se la empina sin pensarlo dos veces. Cuando está terminando la segunda botellita de licor, tocan a la puerta, ella aliviada pensando que es Sole, sale corriendo a abrir, pero para su sorpresa, no era ella, sino su padre.
—¡¡Papá!! —chilla antes de abrazarlo.
—¿Cómo estas, mi niña? —pregunta acariciándole la espalda suavemente, la verdad es que, el veterano de guerra, no tiene mucha práctica en esas cosas, pero se las apaña.
—Nerviosa —Se separa un poco para mirarlo— Un barco, papá, un tremendo barco —Esto hace carcajear al padre.
—Ya vas a ver que ni cuenta te vas a dar que es un barco.
Ella se separa y rueda los ojos.
—Eso ya me lo dijo Sole —suspira.
—Estas hermosa —le indica él sonriendo.
—Gracias —se mira el vestido y luego vuelve a mirar a su padre—. Tú tampoco estas nada mal.
Su padre lleva un traje de tres piezas de color petróleo, una camisa blanca y la corbata también del mismo color del traje, se veía como un hombre rudo y refinado.
—Gracias —asiente él.
