No lo quiero

Tanto Kelly como Jeff se volvieron hacia mí.

—Creo que es de Gideon. Aunque... no estoy muy segura —fruncí los labios.

—¿Tu esposo?

Antes de que pudiera responderle a Jeff, ya escuché mi celular sonar. Me disculpé con ellos y contesté la llamada. Era Gideon.

—Hola, Bianca —la voz profunda de Gid...

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