Capítulo 52 52

—E-Elías… —le hablé, casi suspirando, mientras me pegaba a su espalda, sintiendo el agua de la regadera mojarme también. Estaba tibia, y muy agradable al contacto.

Lo sentí tensarse y retrocedí un par de pasos una vez que se giró para verme de frente, entre sorprendido y consternado.

—Chére, ¿q-qu...

Inicia sesión y continúa leyendo