Capítulo 107

Toc, toc.

Fruncí el ceño cuando unos golpecitos suaves sonaron en la puerta. Abrí los ojos con dificultad, sintiendo el peso del agotamiento acumulado estos días. Mi cuerpo entero solo pedía una cosa: más descanso. Cuando cesaron los golpes, suspiré aliviada, lista para volver a dormirme. Quizá sol...

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