Capítulo 144

El amanecer llegó volando. Casi no dormí nada la noche anterior; la emoción me tenía el cerebro haciendo maratón y, claro, así no había quién pegara el ojo. A Lucien le pasaba lo mismo—los dos estábamos esperando este día como críos con juguete nuevo. Al final, ni él ni yo dormimos, pasamos la noche...

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