Capítulo 18

Los labios de Alexander dibujaron una sonrisa helada, cargada de amenaza y seducción. "No hay prisa, compañera. Ya deberías saberlo: eres mía desde hace rato."

Un nudo me retorció el estómago. Sabía que se refería a nuestro pacto, pero su tono me puso en alerta. Reprimí como pude el calor interno q...

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