Capítulo 36

Me quedé quieta mientras Lucien se colocaba frente a mí, cubriéndome con su cuerpo, su lobo apareciendo sobre su hombro como una sombra viva. Sus ojos plateados y brillantes se clavaban en Kade, como si fueran cuchillas directas al alma.

El ambiente se volvió denso, como si el aire mismo supiera qu...

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