Capítulo 50

Cuando volví a la casa del clan, el sol ya estaba bajando, tiñendo los pasillos de un tono ámbar cálido. Justo alcancé a ver a Lucien, apoyado contra la pared con los brazos cruzados, clavándome la mirada.

"Te largaste sin escolta," soltó con voz tranquila, pero entornando los ojos.

"Fui a revisar...

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