Capítulo 55

Estaba sentada en mi escritorio, lanzando miradas al papel doblado en la esquina que ya había arrugado tras leerlo. Me mordí los dientes, rabiosa.

Otra vez él.

Alexander.

¿Hasta qué punto quiere fastidiarme mandando esas notas llenas de insinuaciones? Maldita sea. Me dan ganas de estamparle un pu...

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