Capítulo 59

La sala era más chica de lo que imaginé para algo tan formal como un arbitraje. Olía a piedra húmeda y lámparas de aceite, como si el tiempo mismo se hubiera pegado a las paredes. Ni idea de por qué eligieron ese lugar tan lúgubre para algo tan serio.

Al fondo — ignorando a Alexander, que venía det...

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