Capítulo 31 31

—Cállate de una puta vez, Bam.

Ella suelta una risita por la nariz, le da las gracias al mesero por su bebida, toma un trago larguísimo y luego se recuesta en la silla.

—¿Sabes qué es lo que no entiendo?

—¿El concepto de dejar a un hombre a solas con sus pensamientos?

—Además de eso. —Su sonrisa...

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