Capítulo 93

Mis ojos se abrieron tanto como pudieron. —N-no. N-no b-bajes…Enzo…

Dos cabezas asomaron por la esquina de la pared. Cecilia y Gia me vieron y se quedaron boquiabiertas. Negué con la cabeza mientras abrían la celda en la que estaba.

—Ustedes…dos…necesitan irse. Ahora.

—Bianca está vigilando. Enzo...

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