Capítulo 1 La persona misteriosa

Capítulo 1

El pueblo la «Esperanza» un lugar lleno paz, felicidad y sobre todo apacible. Se caracteriza por ser una zona rural por lo que el contacto con la naturaleza es constante. Habitan pocas personas, es por eso que toda la comunidad se mantiene unida logrando que todos se lleven muy bien.

Bueno... algunos.

Con las únicas personas que convivo todo el tiempo es con la mujer que nos crío a mi hermano y a mí desde pequeños y con mis dos mejores amigos los cuales viven a la par de mi casa. Así que, se puede decir que nunca estoy sola, o al menos eso creo.


El profundo sueño me envuelve de una forma tan complaciente, al punto de no escuchar la tormentosa alarma del reloj, hasta que mi mente se va despabilando de a poco y el sonido del aparato taladra mis oídos.

Abro los ojos de golpe y observo el reloj que marca las «07:30am»

—Mierda —exclamó dándome un manotazo suave por la frente.

Apartó las cobijas con prisa, y me levanto de la cama a toda velocidad. El primer y peor martirio de la semana empieza otra vez de la peor manera, y es que se me está volviendo un hábito levantarme tarde todos los lunes al igual que llegar tarde todas las mañanas.

Medio dobló las cobijas y las pongo en el filo de la cama, seguido de lanzar una almohada a la cabecera.

—¿Taimy ya estás lista? —grita mi madrina tocando la puerta de mi habitación.

—No madrina me dormí, acabo de levantarme —me coloco las sandalias antes de salir.

Abro la puerta y veo a mi madrina con una sonrisa y una ceja arqueada dándome un vistazo.

—Buenos días mi vida —extiende sus brazos enrollándome en un gran abrazo—. Deberías apurarte o vas a llegar tarde «otra vez» —recalca lo último con un tono de regaño.

—Lo sé, no sé como me dormí —me separo de ella y me dirijo al baño.

Me doy una ducha lo más rápido que puedo y cuando terminó me enrolló la toalla sobre mi cuerpo. Luego salgo corriendo hacia mi habitación para vestirme, pero antes de llegar choco con mi hermano quién se ríe al verme negando con la cabeza y cómo es su costumbre, comienza a molestarme aplaudiendo varias veces apurándome.

Adriel y yo nos llevamos muy bien. Tenemos una confianza increíble. El único defecto angustiante es que siempre me pasa cuidando de todo el mundo. No pienso que esté mal, solo que a veces exagera más de la cuenta. Es muy sobre protector conmigo, creo que se toma muy enserio eso del hermano mayor.

Juro que la mayoría de veces me sofoca.

Entró a mi habitación y lo primero que veo es mi uniforme listo tendido sobre mi cama —mi enagua de paletones azul y la blusa tipo polo blanca con los bordes azul de las mangas y reluciendo en un lado del pecho el escudo oficial del colegio con su nombre bordado abajo.

No puedo evitar sonreír.

¡Mi madrina es la mejor sin duda alguna!

Comienzo a vestirme, me hago una coleta alta para después salir apresurada cargando mi bolso sobre mi hombro el cual ni siquiera revisó, simplemente lo agarró.

—Madrina gracias por alistarme el uniforme —le agradezco al verla en la cocina preparando sándwiches.

—Nada que agradecer mi pequeña —sonríe mientras alista uno de esos deliciosos sándwiches con un jugo—. Toma para que vayan comiendo en el camino —extiende sus manos hacia a mí y Adriel aparece justo a tiempo.

Nosotros le plantamos un beso en la mejilla —él en una y yo en la otra.

En el momento en el que nos estamos despidiendo de ella escuchó que tocan la puerta y al instante sé de quiénes se trata.

Ja, cómo si no los conociera.

Madrina procede a abrir la puerta y... «Buenos Días Nina» se escucha al unísono, al mismo tiempo que Tess y Ander entran a la casa.

Mis mejores amigos están locos.

Mi adorable madrina ríe ante la escena y extiende sus brazos hacia ellos para abrigarlos con un tierno abrazo.

Beatriz quien es mi madrina, adora a Tess y Ander, ya que sus madres han sido sus mejores amigas desde que eran pequeñas. Es por eso que mis amigos la ven como una tía, y le dicen «nina» de cariño. Razón por la cual somos muy unidos, nos queremos como hermanos.

—Bueno vámonos ya, antes de que se haga más tarde —Adriel agarra su bolso ubicado en el sillón de la sala y sale de la casa.

Nos despedimos nuevamente de madrina y nos vamos directo al colegio.

El bus ya pasó, por lo tanto tenemos que caminar.

Pasadas ya algunas cuadras, me detengo en una calle poco transitada cuando observó a una persona agachada, escondida detrás de un bote de basura la cual me mira fijo sin quitar sus ojos de mí.

El corazón comienza a latirme más rápido de lo normal y un escalofrío me recorre permitiendo que el miedo se apodera de mí, viviendo de nuevo la experiencia.

Hace como tres días había visto a la misma persona misteriosa.

¿Acaso me está siguiendo? o ¿Es que estoy prácticamente alucinando?

Su apariencia es muy rara por ese motivo es imposible reconocerla, pero de lo que si estoy segura es que se trata de una mujer, a pesar de andar una chaqueta negra como de detective, pantalones de mezclilla y un gorro que con miles costos se le ve la cara.

Me pregunto...

¿Qué quiere de mí?

Desvío mi mirada hacia al frente y notó que los chicos van casi a media cuadra más largo que yo. Por curiosidad vuelvo a centrarme en el bote de basura y esta vez no hay nadie allí. Como tonta, detalló todo a mi alrededor con la intension de encontrar la misma persona, pero no hay nadie.

Desapareció como por arte de magia.

Hago una cara de extrañeza y luego escuchó la voz de Tess llamándome así que me echó a correr para alcanzarlos.

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