Capítulo 4 El chico de los ojos verdes Parte I
Hoy es un día muy pesado en el trabajo, el lugar está repleto de gente y a cada instante voy de mesa en mesa apurada. En momentos como estos deseo ser un pulpo.
A las personas del pueblo les encanta venir a Food Lover's, además de su deliciosa comida el ambiente es muy bueno a mi parecer. Lo único molesto es tener que utilizar una gorra que hace que con costo se vea mi pequeña cara.
—¿Taimy?, ¡Tierra llamando a Taimy! —grita Ander sacándome de mis pensamientos mientras chasquea sus dedos frente a mí.
—¡Oh! lo siento —digo sacudiendo mi cabeza—. ¿Qué me decías?
—La fastidiosa te esta llamando —sisea en un susurro para que solo yo escuche.
Así le décimos a la encargada del lugar, su nombre es Laura pero nosotros la apodamos la «fastidiosa» porque tiene un carácter muy desagradable.
—Será mejor que vayas rápido, va a explotar de coraje —bromea Tess mientras barre el montón de basura en el piso.
No logro dar ni un solo paso porque cuando volteo ya está frente a mí.
—Hace rato te estoy llamando Taimy, ¿Acaso no me oíste? —alega la fastidiosa arrugando su frente.
—Si, lo siento Laura lo qué pasa es que estaba terminando de limpiar una mesa y... —trató de seguir explicándole pero no me deja terminar.
—¡No quiero excusas!, ¿entendido? —vocifera.
Odio a esta mujer.
—Creo que si está enojada, está que echa fuego —masculla Ander en mi oído en un tono bajo.
—¿Qué dijiste? —le pregunta ella a Ander asesinándolo con la mirada.
Yo solo agacho la cabeza y me tapo la boca para aguantar la risa.
—No que...
—¿Sabes que?, no me respondas no me interesa —levanta su mano frente a mi amigo y pone los ojos en blanco—. Necesito que entreguen un pedido en la «Residencial Hamilton Crue»
—Está bien —contesta Ander.
—Sólo van a ir Taimy y Tessa, tú te quedas aquí a atender a los clientes —manifiesta hacia mi amigo.
Ander disimuladamente, suelta un bufido, rueda los ojos y camina hasta el mostrador.
El encargo es algo sencillo el cual contiene: 8 pizzas personales de jamón y queso, 4 hamburguesas de carne, 3 litros de fresco ( 1 fanta de naranja y 2 cocacolas)
Seguramente es para una fiesta.
Empacamos todo el pedido en nuestras mochilas color gris las cuales tienen el nombre de Food Lover's y nos dirigimos a la Residencial en bicicleta, nuestro medio de transporte.
La Residencial Hamilton Crue es la única qué hay en el pueblo pero aún así está ubicada un poco lejos, es decir, está aislada de todas las casas de por aquí. Dicha zona, además de ser muy prestigiosa se caracteriza por tener un excelente servicio. Tiene quince casas en total y cada una de ellas parece una mansión. Es por eso que ahí solo habitan personas con dinero y a veces solo alquilan alguna casa por un tiempo, ya sea porque vienen a pasear o para organizar alguna fiesta.
—Al fin llegamos —exclamó cansada expulsando una gran bocanada de aire.
—Quienes habrán hecho este pedido —dice Tess muy curiosa inspeccionando dentro de la Residencial.
—Personas con dinero —le recalco lo obvio—. este lugar es muy fino, a lo mejor van a realizar alguna fiesta.
Le comentamos al portero el motivo por el cual estamos ahí y él muy amablemente nos abre el portón eléctrico color negro sin ningún problema, hasta nos indica con exactitud la casa a la que debemos ir.
Fijo ya estaba avisado.
Nosotras nos dirigimos por la cera derecha hasta llegar a la última casa.
Al estar de frente, no me queda duda alguna de que se trata de la vivienda más linda y grande de todas. Es de dos pisos, color blanca con las ventanas grandes de vidrio y posee un hermoso jardín bien podado.
Dejamos la bicicleta estacionada en la cera y vamos a tocar el timbre, después de aproximadamente cinco segundos una muchacha vestida de sirvienta nos abre y de una forma muy cordial nos deja pasar. Ella nos lleva hacia una puerta que da al patio y quedó maravillada con el lugar al igual que Tess.
En una esquina hay un montón de flores mezcladas con rosas por lo que, me es inevitable no ir hacia allá para admirarlas mejor. En un costado se ubican unas tres pequeñas palmeras dando un toque de frescura al ambiente y se siente muy placentero y bonito.
En la otra esquina se encuentran varias tumbonas reclinables blancas y una hamaca de colores bajo el ranchito rústico.
Me quedó mirando detenidamente la enorme piscina situada en el medio del patio y al instante dos chicas aparecen y se acercan a nosotras. Luego me doy cuenta de que también hay tres chicas en trajes de baño acostadas en una de las tumbonas tomando el sol a la orilla de la alberca.
—¡Creo que llegó el pedido! —grita una chica de cabello negro rizado desde donde está acostada bronceándose.
—¡Uff por fin! —expresa la otra chica de la par de cabello rubio con fastidio quitándose sus lentes de sol.
—Hola chicas, pasen por aquí por favor —una de las chicas frente a nosotras nos señala una mesa, mientras que la otra se dispone a ordenarla.
—Pueden poner la comida por aquí —nos indica la chica terminando de alistar la mesa.
Las dos mujeres son muy lindas, tanto físicamente como su forma de ser. Pese a ser chicas de plata parecen tener muy buenos modales.
—Mi nombre es Samantha, pero todos me dicen Sam —la chica de cabello rubio claro con perfectas ondas me extiende su mano con una gran sonrisa en su rostro y Tess y yo se la estrechamos.
Es una chica con un lindo cuerpo, por su traje de baño rosado es muy fácil verlo. Sus ojos son color cafés
—Mi nombre es Luna —se presenta la otra muchacha y está también tiene un hermoso cuerpo.
Luce un traje de baño color naranja. Su cabello es lacio color castaño claro, ojos color verdes y su piel es perfecta con un excelente bronceado para toda blanca.
Tess y yo también nos presentamos con ellas. La verdad me agradaron mucho y me gusto el gesto tan lindo que tuvieron de hablar con nosotras.
—Perdón de verdad, no le hagan caso a esas metiches —dice Samantha viendo en su dirección y rueda los ojos.
—Si, ellas no deberían estar aquí —espeta Luna con desagrado.
Pensé que eran sus amigas.
—Tranquilas no pasa nada, gracias a ustedes por ser tan amables —les digo con una sonrisa.
—¡Hey! ¿Qué pasa con nuestro pedido? ¿Por qué no lo han traído aquí? —grita la chica de cabello rubio que esta en la silla bronceándose.
Todas de inmediato nos giramos para verla y es inevitable no fulminarla con la mirada. No hace falta conocerla para saber de qué no me agrada en lo absoluto.
—La comida está aquí en la mesa si quieren comer levántense—increpa Sam con gran molestia en su voz.
—¡Ufff! que pesada que es —expresa Tess con cara de desagrado—. vamos a dejarle la comida a las "princesas" antes de que se enfaden más —hace comillas con los dedos.
—No de verdad, no se molesten ya la comida está aquí dejen que ellas vengan —Luna trata de detenernos.
—Tranquilas es nuestro trabajo —digo fingiendo una sonrisa.
Agarro la caja pequeña que me puntualiza Sam. dejando claro que es el pedido de las estupidas esas —así fueron sus palabras— Esa caja contiene 3 pizzas personales y Tess lleva el otro pedido que son 2 hamburguesas con un litro de coca.
Al llegar al lado de la chica rubia, me agachó y por acto reflejo cuando voy a sacar la comida de la caja para ponerla en una mesita pequeña que se encuentra a la par de la silla donde está ella, veo salir de la casa a un chico con pantaloneta gris que llama mucho mi atención.
Él tiene ojos verdes, pelo castaño claro algo rebelde, un tatuaje extraño en su brazo izquierdo y uno muy pequeño en el cuello el cual me sorprende bastante al determinarlo.
Es uno de los símbolos como en forma de llama que contiene mi pulsera de amuleto.
¿Por qué tendrá precisamente ese símbolo tatuado?
No anda camisa, por lo que deja al descubierto sus cuadritos bien marcados y su abdomen bien perfecto, se nota bastante que hace muchísimo ejercicio.
Es imposible no verlo.
¡Esta guapísimo!
Lo examinó sin perderme un solo detalle y siento mis mejillas arder cuando sus ojos encuentran los míos. Él viene con dos chicos más, hasta incluso miro de reojo como Tess admira a uno de ellos como tonta.
Los tres están muy guapos la verdad.
Pero... solo me centro en uno.
Cuando no soy capaz de sostenerle la mirada por más tiempo, Desvío mi vista de nuevo a la pequeña mesita para seguir colocando la comida, quitó un vaso con agua que se encuentra ahí y por un segundo las ganas me ganan y vuelvo a postrar mis ojos en ese hermoso chico y sin darme cuenta, termino derramando el vaso encima de la chica insoportable.
—¿¡QUÉ TE PASA ESTÚPIDA!? —me grita ella súper histérica levantándose rápidamente de la silla.
—¡Oh! perdóname de verdad, te juro que no fue mi intención —digo apenada yendo hacia ella para ayudarla, pero bruscamente me quita.
Su actitud me molesta y me surge las ganas de aventarle un puñetazo.
—¿Por qué no te fijas?, ¿estás ciega o qué? —alega una de sus amigas enojada plantándose a su lado.
—¡AY YA! párenle, no es para tanto, mi amiga no lo hizo con mala intención fue un accidente —declara Tess defendiéndome colocándose delante mío quedando en medio de las chicas y yo.
—A ti nadie te metio —espeta la chica insoportable hacia mi amiga señalándola.
De forma rápida jalo a Tess hacia atrás, antes de que...
—¡Ya basta! —vocifera el chico guapo de los ojos verdes luciendo molesto.
—¿Las estás defendiendo? —ella lo mira mostrándose ofendida—. Esta estúpida me tiro el vaso encima a propósito.
Respiro profundo con la intención de no darle importancia a sus palabras.
El muchacho la aniquila con la mirada y no le contesta, simplemente se gira y camina hacia la mesa donde está el resto de comida.
¿Serán novios?
Uy no, que pésimo día.
Lo único de lo que soy consciente es que no fue una buena idea haber venido, pero ¿qué podía hacer? es mi trabajo y era un pedido que se tenía que entregar, aunque fuera a una insoportable cómo está.
