Capítulo 30 El punto de quiebre

Aurora ya no sabía qué era peor.

Sentirlo…

O no sentirlo.

Porque cuando estaba presente, la consumía. No era una presencia que pudiera ignorar o desplazar al fondo de su mente. Era invasiva, directa, inevitable. Se metía en cada respiración, en cada latido, en cada pensamiento que intentaba orden...

Inicia sesión y continúa leyendo