23. Palabras sin aliento, primera parte.

Me giré hacia un lado, sintiendo algo duro y... ¿caliente?

Mis ojos se abrieron lentamente y mi respiración se detuvo en mi garganta.

—Hola. ¿Cómo te sientes?

—¿Callisto? —parpadeé un par de veces, luego tragué con fuerza—. Tus ojos...

No lo estaba imaginando. Los ojos de Callisto ya no estaban va...

Inicia sesión y continúa leyendo