28. Adiós, parte 2

Ocho horas y quince minutos después, estamos abrochándonos los cinturones para aterrizar en Alemania. Al principio, pensé que nos dirigíamos a alguna ciudad, pero el verde lustroso del bosque y las montañas me dijeron lo contrario.

Observé con ojos curiosos cómo el avión se desviaba hacia una pista...

Inicia sesión y continúa leyendo