Capítulo 90.

Me detuve en seco.

Los bersakers éramos resistentes a muchas cosas, pero nadie se reponía de tener los sesos pegados a la pared.

La humana sonrió.

—Así es, monstruo. Te quedas quieto o averiguamos cuántos tiros recibes antes de que siquiera puedas decir “florecita”.

—Algo extraño para decir e...

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