Capítulo 134 134

— Eres tan perfecta. — siempre estaría hechizado por ella, con sus movimientos, por su aroma, por todo. — Dios, ¡Dios! — los dedos de Mateo en su clítoris masajeándolo con violencia, más su férrea erección enterrada en su trasero la hicieron mojar al completo la cama y como siempre sucedía, Mateo se...

Inicia sesión y continúa leyendo