32. Herida nueva de nuevo

Aneska salió de su habitación cuando el reloj marcó las diez de la noche. La tristeza que sentía la chica la había hecho quedarse dormida en su cuarto, ni siquiera había cenado, y no se había cambiado a su ropa de dormir. La ropa que llevaba puesta era la misma que tenía cuando Aneska estaba caminan...

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