Capítulo 16

—Necesitas descansar, Gina, así que vete a dormir.

Gina le arrebató el vaso que él sostenía y lo arrojó al suelo. Afortunadamente, el piso estaba alfombrado, así que no se rompió.

—¿Qué te pasa, Gina? —levantó la voz. Pero el dolor en los ojos de ella lo cortó como un cuchillo sin filo.

—¡Tú! Tú ...

Inicia sesión y continúa leyendo