Por favor...

ROMANY

—¿Por favor? —pregunté, mordiéndome el labio inferior cuando sentí que su pene se estremecía debajo de mi sexo.

—No puedo —admitió, con el cuerpo palpitando bajo el mío.

La decepción me llenó. ¿Y si tiene novia? ¿Y si por eso…?

—No puedes —repetí en voz baja, frunciendo el ceño—....

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