Capítulo 26 La sangre que no puedo lavar

(Narrado por Dante)

El agua del lavabo se tornó rosada en cuanto abrí el grifo.

Me quedé mirando cómo la sangre del dorso de mi mano se disolvía y desaparecía por el desagüe. No era mucha. Un salpicón fino del hombre que había caído de cara en el empedrado del pueblo. Había apretado el gatillo s...

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