Capítulo 9 El sudor y la disciplina

La casa olía todavía a la lluvia de la noche anterior cuando Isabella cerró la puerta de su habitación. El silencio del penthouse era distinto después de la cena. Más denso. Como si las paredes hubieran absorbido la tensión que había quedado suspendida entre ella y Dante en el trayecto de regreso.

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