Capítulo 58 Nada había sido en vano

La mujer del vestido negro y la pequeña tiara desapareció en el instante en que Jaime giró la cabeza hacia el portón.

Cenicienta también.

Si aquella noche tenía que convertirse en Fiona para salir de ahí, pues bienvenida fuera Fiona.

Oriana hundió el peso de su cuerpo, atrapó el brazo de Jaim...

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