Capítulo 7 La hija que no iban a vender

Carlos Quiroga salió del edificio con la carpeta apretada contra el costado y la mandíbula tan rígida que los dientes le dolían. Caminó varios metros sin aflojar el paso, mientras el aire frío del mar le golpeaba el rostro sin conseguir borrar la humillación que acababa de tragarse delante de to...

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