Capítulo 10 Capítulo 10. Respeta tus propias reglas.

Sus ojos son dos pozos oscuros y brillantes.

Su mirada está fija en mis piernas y cuando comienza a subir, yo sigo su recorrido. Con lentitud torturadora observa cada centímetro de mi piel; mis piernas, mis muslos expuestos, mi cintura ajustada, mis pechos firmes y casi descubiertos, mi cuello y...

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