Capítulo 26 cap 26

El reloj de pared de la oficina de obra marcaba las tres de la tarde, pero para mí el tiempo se había detenido en un bucle infinito de diagramas de carga y coeficientes de fricción. Tenía el suelo cubierto de planos, carpetas y hojas de cálculo impresas; parecía que un huracán de papel hubiera p...

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