Capítulo 38 cap 38

​No fue un ruido normal. No fue el crujido predecible de la madera o el siseo del viento entre los andamios. Fue el sonido del mundo rompiéndose; el lamento agudo del acero cediendo bajo una presión insoportable. Arriba, en el nivel cuarenta y uno, el caos se desató en un parpadeo. Una de las pal...

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