Capítulo 122 Realmente quiero ser tu amigo

Liam nunca había esperado que Cora lo rechazara.

Un destello de decepción le cruzó los ojos mientras sus dedos tamborileaban nerviosos sobre la rodilla.

—Está bien. Si algún día me necesitas, puedes…

—Gracias. —Sonrió, aliviada, y los hombros se le aflojaron.

—Gracias —repitió con una sonrisa.

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