Veintitrés

—¿Estás bien, Raina?—escuchó la voz de su hermana sacarla de sus pensamientos caóticos—. Parecía que te habías ido a otro mundo—terminó.

Raina aclaró su garganta de nuevo. Era cercana a su hermana, pero eso no era algo que admitiría jamás. Para decirlo de alguna manera, todavía le daba vergüenza, a...

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