Capítulo 32

El recuerdo se desvaneció.

Eira mantuvo la voz serena.

—No me acuerdo. Dejaste de venir a casa a cenar y dejaste de pedirme que te llevara comida a la oficina.

Eso dejó callado al Alfa Sebastian.

Él sabía perfectamente dónde había estado. Desde que Serena regresó, la había pasado a recoger del t...

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