Baratijas:

—¡Oh, son divinos!—exclamó Burya.

—Sí, lo son—murmuró Sarab, haciendo una mueca.

—Oh, egipcia, no hay manera de complacerte. Nunca te gusta nada de lo que nos traen—protestó Zai.

—Es porque son basura, simples trapos, lo que sobra. Sabes tan bien como yo que Cassandra siempre elige las mejores te...

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