Pozo:

Desde su lugar, Alessios observaba a la mujer que atormentaba su mente y corazón siendo arrojada al foso de las bestias, mientras elevaba la centésima oración que los dioses habían escuchado de él esa mañana. Se sentía inútil, un fracaso como hombre y como protector.

Después de haber probado los pl...

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