Tregua:

Umara:

—Acércate, pequeña flor.

Tan pronto como Cítiê no estuvo presente, su voz se volvió ronca, melosa, profunda, sin embargo, comprimí mis labios y me quedé justo donde estaba.

Lo escuché gruñir y luego soltar una risa.

—Eres tan desobediente y problemática, la gente hizo bien en creer que ere...

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