Dunas:

—Ya soy viejo y avanzado en años, Umara —susurró mi padre con vehemencia—. No tuve hijos y, lamentablemente, solo quedan unos pocos de nuestra tribu. Ni siquiera con los que han sido liberados alcanzamos un número respetable. Apenas somos mil.

Padre había venido a Tarmen con la esperanza de encontr...

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