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Finalmente, es viernes, la campana sonó mientras todos los estudiantes se apresuraban a sus aulas.

Abrí la puerta con un fuerte golpe, por suerte no había nadie en la clase, me enderecé y tomé asiento junto a la ventana al fondo del salón.

Saqué mis libros y un bolígrafo y comencé a garabatear alg...

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