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—¿Ibas a besarla? —preguntó Jenny de nuevo mientras sus ojos se llenaban de lágrimas, la envidia escrita en su rostro.

—No, no iba a hacerlo —me defendí mientras su mirada se clavaba en mí con odio.

—Estaba a punto de hacerlo —él sonrió y lo miré aterrada.

¿Estaba loco? ¿Sabía el problema en el q...

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