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—¿Podemos hablar de esto cuando salgamos de la escuela? —dije suavemente mientras Beatrice sacaba su silla para sentarse.

—¡Nadie nos escucharía aquí! —Beatrice sonrió mientras daba golpecitos en la mesa con las manos.

Nos sentamos en el extremo más alejado de la cafetería, no donde normalmente no...

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