Camino a sus aposentos

—¡Aiza! ¿Qué sigues haciendo en el baño?—gritó Emily desde afuera, haciéndome romper mis pensamientos que me estaban devorando. Mis pensamientos giraban en torno al beso y la forma en que encajábamos. Necesito detener lo que sea que esté dando vueltas en mi cabeza, no quiero ser insultada de nuevo s...

Inicia sesión y continúa leyendo