Capítulo cinco

Por la tarde, estaban viendo la televisión cuando sonó el timbre. Meira fue a abrir la puerta y no se sorprendió al ver quién había llegado.

—¿Señora Gilbert? —preguntó el abogado.

—Ahora es señorita Daniels —lo corrigió con rigidez—. ¿Es usted el abogado de Richard?

—Sí. Estos son los nuevos due...

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