Capítulo cuatro

No comenté porque me di cuenta de que no tenía nada que decir. Habría sido una historia de amor épica si el chico se hubiera casado con la chica y vivieran felices para siempre, pero no es asunto mío, así que continuamos nuestro recorrido por el lugar hasta llegar a su oficina.

—¿Té? —ofreció despu...

Inicia sesión y continúa leyendo