Capítulo quince

Gabriel

Fruncí el ceño mientras dormía, confundido por la extraña sensación de estar rebotando. Una vocecita me llamó y unas manitas me sacudieron para despertarme. Gruñí, reacio a abandonar la comodidad del sueño.

—Buenos días, papi —canturreó la alegre voz de Kary.

Intenté darme la vuelta, pero...

Inicia sesión y continúa leyendo