Capítulo treinta y uno

Gabriel

Me sorprendió encontrar a Arian aún despierta cuando entré a la casa alrededor de las 11 p.m. Estaba sentada en el único sillón del pasillo, leyendo un libro. Al entrar, levantó la vista y me dedicó una cálida sonrisa.

—Bienvenido a casa, señor Cruz —dijo, levantándose. Caminó hacia mí y e...

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