Capítulo 10 Ojos tristes

Beth cruzó el vestíbulo de Aurelian con la espalda recta y la sonrisa pegada al rostro, como una máscara de porcelana. El mármol blanco y negro devolvía el eco de sus pasos, y la lámpara de Murano goteaba su luz fría sobre las vitrinas. Ioana la esperaba al pie de la escalera, con los rizos revuelto...

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